lunes, 30 de enero de 2012
Decalogo lunar
Confundir el todo por la parte, mezclar los sin sentidos, volverse un ente apático y acomodado, mirar la novela del mediodía desde la ventana de tu casa, volar tan alto como un caracol, correr mas rápido que un paralitico, ver la vida desde un monitor de pc de esos que son bien bien finitos. desenredarse el pelo con crema enjuague abajo de la ducha, volver a casa porque la calle esta dura, salir de noche y volver de dia, saborear el pan nuestro de cada día, olvidar el paso pensando en la salida, tomarse con calma lo que le importa al alma y hacer un lío de la revista mas pava. soltar una carcajada solo por cortesía, hablarle a un amigo de tu primo porque su auto es lindo, volverte el rey entre todos los ciegos, saber de memoria la frase que sigue a cada partida, cantar porque lo manda un parlante, dejar de saltar para encontrar la salida, buscarse en los demás porque no hay nada que rebote adentro del cuerpo que pueda sanar la herida vieja que muerde la peste y explota al mediodía. La verdad que no vale, la desdicha que no es admitida, el valor se cuenta en monedas de chocolate vencido. las batallas perdidas nunca libradas, los miedos disfrazados de bonanzas, la sabiduría barata, jamas habrá filosofía. La cuestión de saberse abatido balanceandose en una hamaca, la incoherencia de un sabado a la madrugada y la crudeza eclesiastica del domingo por la mañana. Las mudanzas mundanas y los viajes a Iwo Jima. La belleza de un rostro que ya no recuerdo propio y la sensatez de haber olvidado la ironia en otra casa. El mundo prestado que se hace mio y un cuento inventado para todos mis amigos.
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