Descubri que en mi, ese estado se manifiesta involuntaria e inesperadamente, es el punto exacto, el termino medio de el rio que media entre el sueño y la vigilia, es una especie de flujo libre del inconsciente pero moderado, moldeado y organizado por micro segundos de lucides que provienen de los ultimos restos de conciencia que quedan en el cuerpo antes de entregarse irremediablemente a la calidez del sueño... Es el lugar en el que escribo los mejores textos grabados invisiblemente en la memoria insipiente de mi mente, es el segundo perfecto en el que mi retina fija la instantanea perfecta, esa que es la mejor del dia. Es el estado despojado del Yo y del Ello, es cuando el ser puede fluir sin ataduras ni miedos, es mi ambiente unico de creatividad emocional, es el triunfo espiritual en pos de la debilidad de mi cuerpo. Y asi me quedo, estoy tan debil ahi tirada, en paz y no puedo moverme, es imposible correr por la pluma o la camara, y resignada afirmo, de mala gana, que tan brillante combinacion no puede ser sustraida de toda su verdad por un mundano objeto humano, pero me vuelvo atormentada por esa idea, que en su misma pureza encarna el no poder jamas ser representada. Y me duermo al instante, disfrutando de ese pequeño placer egoista regalado por mi percepcion y se olvida, como un secreto bien guardado entre yo y yo.
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