De la propia vida que arrastro solo me quedan,
retazos de desencuentros,
un cajon repleto de palabras no dichas y frases nunca terminadas.
La cobardia y el rechazo que laten
y todas esas caricias calculadas como via rapida al desastre.
Abrazar el recuerdo de los brazos escapando,
desear sin poder buscar.
El silencio de los amantes fugaces que queman el olvido.
La sensacion del desengaño, de una cama sin abrazos.
las sabanas revoloteadas de pesadillas inventadas,
lo que me digiste del recuerdo y del paso del tiempo.
El escape y el miedo.
El amor de tantas noches cortadas.
El calor de las miradas sudadas y el desprecio de saber que no funcionaba.
La esperanza que todavia respira muda,
y la necesidad de un adios insensato.
Una certeza inventada que me sumerge en maltratos.
Y las ganas de gritarle al tiempo traidor que el destino cobarde tambien puede equivocarse.
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