Qué es toda esa mitologia que reza que un buen escrito es hijo legitimo del dolor o del mal vivir? Qué es esa aprension que tiene la literatura sobre la nostalgia y la tristza? Qué son todas esas ganas de nosotros, los lectores masoquistas, que buscamos en el narrador la figura del ser humano desdichado y antisocial?
Es todo eso lo que se sienta en mi espalda cuando realmente mi lapicera no anda si sonrio, es la imposibilidad que me genera la alegria a la hora de sentarme a escribir.
Todas las ganas de volcar un texto real y honesto cuando el bienestar sobrepasa mi cuerpo y la frustrante negacion de las palabras que no brotan de mi cerebro ni de mi alma como cuando la furia o la indignacion la aplacan.
Es el mito de la poesia como escape de un corazon maltratado o es realmente que necesito del mal para dar vida a un texto.
Es la fuerte sensacion de que la felicidad personal no le intersa a nadie o que un texto feliz no es sincero como cuando sangraba por el mismo cuchillo clavado en la parte alta de mi espalda.
El amor es tan subjetivo y tan soso cuando funciona, el amor es poesia cuando brilla en la desdicha, la literatura parece ser en mi el valor de poner en palabras todo lo que no digo a la cara, la alegria la clave para enmudecer mis textos y el alcohol la salida que media entre ellos.
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